lunes, 29 de enero de 2007

EL CÓDICO DA VINCI de Dan Brown

A petición de mis amigos Sergio y el SrFdez (fundadores de este blog) y sobre todo a su insistencia, voy a realizar un pequeño comentario sobre este libro. Vaya por delante que en ningún momento pretendo realizar una disertación literaria pues para eso están los críticos dedicados a esos menesteres, simplemente me limitaré a dar una opinión y las impresiones que obtuve al terminar de leer dicha novela. Tampoco pretendo redactar un texto lleno de expresiones “rimbombantes”, pues no creo poseer ni el vocabulario ni la capacidad para entretenerme a redactar una opinión con florituras.

Para empezar, y como comentario inicial tengo que decir que soy una persona con unos gustos amplios en cuanto a lectura, pero como a todos hay determinados tipos de libros que bien por su temática o bien por el escritor me hace decantarme a la hora de iniciar su lectura. En principio el “Código Da Vinci”, parecía cumplir con uno de los requisitos: la temática me atraía., no así el escritor que para mi era y es un completo desconocido.

La introducción que hace el libro para no perder la atención de quien comience a leerlo es bastante simple: un asesinato en el conocido museo del Louvre en Paris sirve para introducir a casi todos los personajes. Las características que envuelven este homicidio hace que entre en acción los dos principales protagonistas de la novela: Robert Langdon y Sophie Neveu. Serán los encargados de hacer el recorrido a lo largo de toda la historia. Ellos serán los autores de descubrir todas las tramas y misterios que plantea la novela (o de liarla la historia aún más según se mire). Se incluyen todos los tópicos que te puedes encontrar en cualquier novela de acción-misterio: persecuciones, tiroteos, polis buenos, polis malos….

Como peculiaridad, este libro incluye algo que pretende hacer de gancho para el lector: la religión. El autor juega con un elemento antiguo pero efectivo, cuestiona una religión y sus métodos para sostenerse dentro de la sociedad. Se utilizan elementos reales con historias inventadas todas ellas relacionadas con la historia de la religión católica. Pretende plasmar en sus páginas como la Iglesia a lo largo de su historia ha intentado ocultar por cualquier medio el origen y destino “humano” de Jesucristo. Para ello la obra de Leonardo Da Vinci es el enlace principal, como es el caso de la “última cena” cuyas interpretaciones por parte de los protagonistas, serán los que lleven al convencimiento de que la vida de Jesucristo no fue ni mucho menos como la ha contado la iglesia a través de los siglos.

Sin entrar en el trasfondo sobre la veracidad del origen humano o divino de Jesús o sobre las teorías que plantea, y ciñéndome exclusivamente a la historia de la novela, no puedo plantear casi ninguna objeción, es un libro “facilón”, desarrolla la acción de forma creciente para evitar que el lector se desenganche y no es exigente en el sentido de necesitar mucha concentración para leerlo. En ese aspecto para mi no tiene fallos.

El principal fallo del libro está en el autor, Dan Brown. El escritor demuestra a lo largo de las más de 500 páginas su total y absoluta carencia de recursos literarios, únicamente mantiene enganchado al lector a través de pasajes de acción o de historias o divagaciones de los protagonistas sobre el tema principal del libro. No hay nada más. Es más esta falta de recursos hace que utilice lo peor que puede hacer un escritor para dar el final a una novela: y es improvisar. El autor insulta a la inteligencia de sus lectores al plasmar un final incoherente con todo lo que ha escrito y decide en las últimas páginas dar un giro de 180º

En definitiva para aquellos lectores que busquen algo más que simple entretenimiento en la lectura de un libro no les aconsejo que inicien esta novela. Y para los que sólo busquen entretenimiento tampoco se lo recomendaría, precisamente porque el autor con el final que plasma se ríe de sus lectores.

Como dato complementario comentar que le di un vistazo a la novela posterior de este autor, La Conspiración, y decidí leer la sinopsis del libro y las últimas páginas, y efectivamente utiliza la misma táctica que con el Código Da Vinci, trama elaborada con mucha acción y final totalmente improvisado.

NOTA:3

Por cortesía de SergioT

miércoles, 3 de enero de 2007

La historia interminable

Esta novela cuenta la historia de Bástian, un niño tímido, apocado y torpe, que se refugia de sus inseguridades en los libros, pero con una gran imaginación con la que inventa constantemente historias que le hacen evadirse de la realidad haciéndole volar por mundos fantásticos, y viviendo aventuras maravillosas.

Un día, en una de sus huidas por evitar la humillación de sus compañeros de clase, se esconde en una extraña librería en la que conoce al señor Koreander. Intrigado por el libro que éste tiene en su poder, se lo arrebata y se encierra en el desván del colegio, en donde comienza a leerlo. Una vez que comienza a leer, no es capaz de dejar las aventuras de Atreyu por el mundo de Fantasía.

El mundo que se nos describe es absolutamente fascinante, repleto de seres fantásticos, como el gigante de piedra, que se alimenta de rocas, el liliputiense con su caracol de carreras, el dragón de la suerte o la emperatriz infantil. A través del desarrollo del cuento se plantea la aventura, mezclándose el relato de Atreyu en su búsqueda por salvar a la emperatriz infantil y la propia historia de Bástian. Poco a poco, Bástian va convirtiéndose en protagonista de la historia que está leyendo, viéndose envuelto en situaciones cada vez mas extrañas. En un momento de la novela, Bástian emite un fuerte grito que es oído por Atreyu, el cual lo relata en el cuento. En otro momento similar Atreyu se ve reflejado en un espejo, y la imagen que aparece reflejada es la de Bástian. A medida que Bástian lee, se hace más evidente que es el protagonista de la historia hasta que se da cuenta de que la historia interminable es también su historia, de hecho está atrapado en ella.

Desde el momento en que Bastian llega a Fantasía, ésta nace de nuevo a través de sus deseos, que se hacen realidad. En éste momento, Bástian es el creador de la historia porque Fantasía es la historia que él contará. Puede escribir lo que se le antoje. Bástian comienza su periplo por Fantasía siguiendo sus propios deseos, convirtiéndose en un chico fuerte, inteligente y temido. Pero como contrapartida, cada vez que desea algo para sí mismo pierde un recuerdo, Así pues, al convertirse en un chico fuerte olvida su debilidad; al convertirse en un artista, olvida sus modestas e imaginativas historias de cuando era pequeño; al convertirse en alguien temido, olvida que una vez fue la víctima de los abusos de los demás. Así pues, Bástian va perdiendo todos sus recuerdos, hasta que solamente le queda uno, el deseo que dicta su verdadera voluntad. Ya no quiere ser fuerte, ya no quiere ser sabio, ya no quiere ninguno de esos deseos banales y sin sentido que había tenido. Solo quiere ser querido por lo que es. Al final, Bástian pierde su último recuerdo. Sin embargo, ocurre un milagro. Al comienzo de sus viajes, Atreyu consigue, a pesar de su resistencia, que Bástian le cuente todo acerca de su mundo. Atreyu recuerda por Bastián. Ende nos enseña la metáfora de Bastián que se ha dejado impreso a sí mismo en sus creaciones. Y no es casualidad que el héroe que finalmente acude en su ayuda es el mismo que, en un principio, le hizo sentir el deseo de leer.

Como conclusión, este libro me parece un milagro de la literatura. A través de sus páginas nos vemos sumergidos en un mundo no tan distante del nuestro, el mundo de la realidad y el mundo de la imaginación que tan presentes están en la vida de las personas. Para mí, la novela puede ser leída en muchos niveles interpretativos. Aunque se corre el riesgo de olvidar el verdadero significado de lo escrito por Ende. Lo que mas me ha gustado es el enorme universo que se esconde justo detrás de las palabras escritas. Se trata sin duda de un libro que ha pasado inmerecidamente desapercibido, despreciado como “literatura para niños”, cuando en verdad se trata de una novela para adultos reflexivos; a pesar de lo cual, es completamente recomendable para todo tipo de lector, ya que la aventura en si resulta tremendamente entretenida.

El libro trata de una bellísima metáfora sobre la creación literaria. La prueba más palpable de ello es la visita de Atreyu al “Oráculo del sur”. Este no es otra cosa que el narrador de la historia. La historia interminable es un libro que se contiene a sí mismo. En la historia, aparece el libro, en la historia contada dentro de la historia, valga la redundancia, vuelve a aparecer. Cada vez significa algo distinto. En última instancia, seguir las aventuras de Bástian es seguir las peripecias de uno que es atrapado cada vez más por la literatura. Cuando en la novela Bástian se revela como el salvador de Fantasia con la misión de darle un nombre nuevo a la emperatriz infantil, lo que Ende quiere decir con esto no es solo lo que parece: Bástian se siente fascinado por sus lecturas, pero su destino no es solo leer, tarde o temprano el mismo se lanzará a la aventura de crear sus propias historias. Esto es lo que simboliza el “darle un nombre” a la emperatriz. Por eso la nada se extiende por Fantasía porque los humanos han dejado de crear historias: ya no sueñan. Si Bástian se niega a crear una historia propia, su destino no será otro que leer una y otra vez las mismas historias contadas de distinto modo.

Finalmente me ha parecido un libro que contiene numerosos mensajes sobre el valor, la amistad y los conflictos en que entran los seres humanos cuando se ven ante una situación que ellos no han elegido. Estos son aspectos de las personas que no cambiarán, y por tanto no es descabellado pensar que la obra de Ende se convierta en una obra de referencia para nosotros mismos y para futuras generaciones que vean en él un modo de escapar de la rutina y de creer de nuevo en la magia.

Nota: 9

viernes, 22 de diciembre de 2006

"EL NOMBRE DE LA ROSA" Umberto Eco

El hilo conductor de esta historia será un veterano monje benedictino, Adso de Melk, que en el ocaso de su vida, se dispone a relatar unos hechos acaecidos en una abadía benedictina del norte de Italia, en el año 1327.

En dicho año, el nombrado monje, Adso de Melk, es un novicio, que por decisión de su padre, acompañará a Fray Guillermo de Baskerville en su recorrido por Italia, teniendo como destino final la abadía donde se debía celebrar un encuentro entre los franciscanos (defensores de la idea de la pobreza) y los dominicos, que pretendían hacer valer las tesis defendidas por el Papa Juan XXII. El objetivo era conseguir unas garantías para que el líder de los franciscanos, Michele da Cesena, pudiese viajar a Aviñón a entrevistarse personalmente con el Papa y exponerle sus ideas. Pero a la llegada de Guillermo y Adso a la abadía benedictina que daría lugar a este encuentro, se encuentran con la extraña muerte de uno de los monjes, Adelmo de Otranto. El abad, entonces, encarga a Guillermo la investigación de este suceso, pero a esta muerte se sucederán otras.

En definitiva, Umberto Eco, con este libro, une intriga, suspense, la inquisición, la diferencia entre franciscanos, dominicos, y las demás cortes eclesiásticas, la herejía, el miedo al anticristo, la licitud de la risa...

Un libro para leer, y que además te envuelve en el ambiente medieval digno de la época, las costumbres de los monjes, sus miedos, etc.

Pese a las a veces engorrosas parrafadas a las que hace uso Umberto Eco, no defraudará en absoluto. Muy recomendable.

Nota: 9

Por cortesia de GINER

miércoles, 13 de diciembre de 2006

¿Un mundo feliz? de Aldous Huxley

Para comenzar este primer comentario que hago en el blog, me gustaría dar las gracias a mi gran amigo Roberto. En primer lugar por prestarme el libro del cual voy a realizar mi primera crítica, hecho especialmente trascendente si tenemos en cuenta que la idea se gestó a raíz de la novela, y en segundo, por hacer posible técnicamente que este blog pueda comenzar con éxito.

La novela, de forma visionaria, anticipa el desarrollo de nuestro mundo dando como resultado una sociedad basada en la tecnología reproductiva, cultivos humanos e hipnopedia (adoctrinamiento por voces grabadas que repiten lemas mientras se duerme) que, combinadas adecuadamente, “fabrican” la sociedad feliz. El mundo aquí descrito podría de hecho ser también una utopía, aunque irónica: La humanidad es desenfadada, saludable y avanzada tecnológicamente. Los humanos se cultivan según las necesidades de la sociedad. Se han erradicado la guerra, la pobreza, la vejez y las enfermedades y todos son permanentemente felices. Sin embargo, la ironía es que todas estas cosas se han alcanzado tras eliminar muchas otras: la reproducción vivípara, la familia, la diversidad cultural, el arte, la literatura, la religión y la filosofía. En definitiva, todas aquellas cosas que hacen de nuestra sociedad un universo de diversidad y riqueza cultural.

La novela desarrolla su trama en una época futura donde las personas son incubadas y predestinadas desde que nacen para pertenecer a diferentes castas. Cada casta está destinada a realizar ciertas tareas: los Alfas son la casta superior, por lo que realizan los trabajos que requieran de más inteligencia, mientras que los Epsilones son intencionadamente atrofiados, para controlar su nivel de inteligencia y desarrollo físico, y de ésta forma llevar a cabo los trabajos más duros y arduos. Las personas, por lo tanto, son diseñadas para ocupar sus trabajos, en vez de ocupar trabajos diseñados por personas. A pesar de ello, todo el mundo es feliz, porque, desde su misma concepción, los embriones han sido condicionados y, desde que nacen, a los pequeños se les realiza hipnopedia mientras duermen para convencerles de las ventajas de pertenecer a ese mundo y a sus castas; porque todas sus necesidades están satisfechas y porque en caso de sentirse mal tienen a su disposición el soma, una droga que es entregada por el Estado.

Todo el planeta está unido como un estado mundial, bajo un gobierno pacífico que ha eliminado la guerra, la pobreza, el crimen y la infelicidad al crear una sociedad de alta tecnología homogénea para todo el mundo, adquiriendo un estatus semi-religioso basado en los principios industriales de Henry Ford. El Fordismo forma la piedra angular de la nueva sociedad y la columna vertebral de la su forma de pensar.

El punto clave de carácter moral del libro gira alrededor de dos problemas diametralmente opuestos. El primero, y el más obvio, es que para asegurar una felicidad continua y universal, la sociedad debe ser manipulada, la libertad de elección y expresión se debe reducir, y se ha de inhibir el ejercicio intelectual y la expresión emocional. Los ciudadanos son felices, pero esta felicidad es artificial. A través de uno de los personajes, se nos muestra que la salida para aquellos individuos que se plantean esta “vida feliz” y no aceptan el orden impuesto es el destierro a un lugar donde podrán ejercer su derecho a ser infelices si lo desean. El libro, por tanto, plantea al lector el hecho de que el dolor y la angustia son parte tan necesaria de la vida como la alegría, y que sin ellos, poniéndolo en perspectiva, la felicidad pierde significado alguno.

El segundo problema presentado en la novela es que la libertad de elección, la inhibición de la expresión emocional y la búsqueda de ideas intelectuales resultan exitosas en la ausencia de la felicidad. Dado que todos los individuos de la sociedad están condicionados desde su nacimiento bajo hipnopedia y mas tarde por una fortísima presión social, nadie en realidad actúa de forma libre y espontánea. Todos los comportamientos y demostraciones de emoción se saben de antemano, y bajo esta escalofriante realidad la búsqueda del conocimiento científico es oprimida bajo el pretexto de que el progreso conlleva la inestabilidad social, y ésta en último término conlleva la destrucción del mundo.

En otros temas, el libro ataca la producción del ensamblaje en línea como humillante; la liberación de la moral sexual es calificada como una afrenta contra el amor y la familia. Mientras Huxley ataca el surgimiento de las actitudes socialistas y comunistas, también se opone a la sociedad consumista y capitalista.

La novela, durante los primeros compases resulta apasionante, enganchando poderosamente al lector mientras va descubriendo la sociedad que premoniciona Huxley. Es interesante cómo el libro transmite una sensación de profunda frialdad y de no identificación con éste mundo descrito, como si Huxley buscase a propósito el rechazo del lector hacia esta sociedad desnaturalizada y artificial. Esta parte, es quizás la que más inquietud y curiosidad despierta. Pero cuando acaba la descripción detallada de la sociedad, como a mitad de novela, y ésta comienza a centrarse en el periplo del protagonista, empieza a tornarse tediosa y en algunos capítulos soporífera. El hilo argumental de la segunda parte carece en algunos aspectos de conexión con la narración de la primera. Solo al final, cuando se nos desvelan los motivos del arquitecto del mundo feliz, vuelve a cobrar el interés de la primera parte.

En conclusión, merece la pena leer el libro, ya que hace reflexionar sobre el hecho de que nuestras sociedades no son tan distintas como parece. En el mundo feliz están condicionados desde su nacimiento a no poder llegar a ser mas de lo que dicta su casta, como en éste mundo lo estamos por razón de sexo, raza o religión, o del lugar donde tengas la suerte de nacer. En el mundo feliz están sometidos por una enorme presión social donde lo “distinto” es oprimido, y en nuestro mundo este mecanismo de presión social funciona con la misma eficiencia, sobre todo en las sociedades mas capitalistas, donde lo “socialmente aceptado” opera como mecanismo básico de integración.

Por lo tanto, hay que plantearse si de alguna manera, nosotros también somos esclavos en nuestro mundo.

Nota: 5

martes, 5 de diciembre de 2006

"CANDIDO" de Voltaire

Bueno, pues voy a inaugurar el Blog con la crítica a esta obra maestra de la literatura universal, escrita por el no menos célebre, importante, transgresor y genio que fue Voltaire. Un hombre adelantado completamente a su época, en mi opinión, después de "oírle" hablar de política, economía o religión, Julio Verne no pasa de un mero ingenuo soñador, con todos mis respetos claro está. Este último no sobrepasa el escalafón de ser un adelantado a su "tecnología", algo no tan extraño para la mente humana, ya distinto es estar a años luz de tu sociedad, cultura, y todo lo que te rodea.
El libro en cuestión es uno de esos cuentos de aventuras que te puedes releer y releer y del que nunca te vas a aburrir. Segun el ánimo con el que te encuentres cuando lo leas, la edad, las ideas y demás "estados mentales", cada página puede ser interpretada de una manera o de otra. Voltaire era experto en escribir entre líneas, y en este libro no iba a ser menos, cada dos párrafos te hace pensar en lo que ha querido decir, pero ha preferido que cada uno lo interprete a su manera, por ello, este libro es ideal para todo tipo de gente y para leerlo más de una vez.
En general se narran las desventuras de "Cándido", un joven que se ha criado junto a la nobleza, en un clásico castillo Aleman de mediados del siglo XVIII (Coetáneo a Voltaire), y que por circunstancias de su tiempo, tiene que salir de él y descubrir que la vida en el mundo que le rodea y con la gente que lo habita no es tan bonita ni tan sencilla como siempre le habían predicado.



NOTA: 8,5